Cuáles son los áridos ideales para realizar mezclas autocompactantes

Elegir los materiales correctos para una obra siempre marca la diferencia entre un resultado satisfactorio y uno que presenta problemas con el tiempo.

En especial, cuando se trata de mezclas autocompactantes, la elección de los áridos juega un papel fundamental para garantizar fluidez, resistencia y durabilidad.

Las mezclas de hormigón autocompactante están diseñadas para fluir por su propio peso, sin necesidad de vibración mecánica, lo cual revoluciona la forma de trabajar el concreto en obras de difícil acceso o con alta densidad de armaduras.

¿Qué es el hormigón autocompactante?

El hormigón autocompactante, también conocido como HAC, es una mezcla que se caracteriza por su alta fluidez y capacidad para llenar encofrados sin segregar sus componentes.

Fue desarrollado en Japón durante los años 80 para solucionar problemas de compactación en estructuras con alta congestión de acero.

Desde entonces, su uso creció en proyectos de infraestructuras, edificios complejos y obras donde se requiere máxima calidad superficial.

Importancia de los áridos en el hormigón autocompactante

Uno de los factores más críticos en el diseño de un HAC es la selección adecuada de los áridos.

Estos deben cumplir con requisitos específicos que contribuyen a una mezcla homogénea, resistente y fácil de colocar.

Además de la resistencia, el tipo de árido influye directamente en la viscosidad, fluidez y segregación del hormigón.

Al no usarse vibración, se necesita que los áridos se integren perfectamente con la pasta cementante sin afectar la capacidad autocompactante.

Tipos de áridos adecuados para el HAC

Áridos finos

Los áridos finos son generalmente arenas naturales o trituradas con granulometría controlada.

Su contenido en la mezcla alcanza entre el 40% y 50% del volumen total del árido.

Las características ideales de un árido fino para HAC incluyen:

  • Granulometría continua y bien graduada, para asegurar buena trabajabilidad.
  • Forma redondeada o cúbica, lo cual reduce la fricción interna.
  • Bajo contenido de arcilla o finos < 5%, para evitar colapsos o segregación.

Una opción recomendada es la arena de sílice lavada, especialmente cuando se requiere alto rendimiento en acabados.

Áridos gruesos

Los áridos gruesos comprenden materiales como gravillas o piedras trituradas que complementan la estructura del hormigón.

Para mezclas autocompactantes, se debe optar por áridos de tamaño máximo reducido, comúnmente entre 12 y 20 mm.

Los aspectos fundamentales para los áridos gruesos en HAC son:

  • Buena forma y textura superficial, de preferencia cúbica y no alargada o laminada.
  • Densidad específica alta para proporcionar resistencia sin incrementar el volumen de pasta.
  • Ausencia de partículas arcillosas o impurezas, que pueden alterar la fluidez.

Ejemplos comunes son la grava de cuarzo o la piedra triturada caliza con forma regular.

Requisitos técnicos y prácticos para seleccionar áridos

Además de la naturaleza de los áridos, hay criterios técnico-prácticos para asegurar su rendimiento en obra.

Esto incluye pruebas de laboratorio y observaciones in situ que evalúan la compatibilidad con la mezcla.

Ensayos comunes en la selección de áridos

  1. Análisis granulométrico: para verificar que los tamaños de partícula crean una curva continua.
  2. Coeficiente de forma: descarta áridos con formas alargadas o planas (índice de alargamiento).
  3. Equivalente de arena: determina la limpieza del árido fino.
  4. Absorción de agua: afecta directamente a la cantidad de agua libre disponible para la reacción.

Proporción de áridos recomendada

En mezclas autocompactantes, la dosis de áridos se ajusta para permitir la fluidez sin segregación.

Se suele trabajar con:

  • Un contenido en árido grueso reducido respecto al hormigón tradicional (30 a 35% del volumen del HAC).
  • Incremento de árido fino para sostener la cohesión de la mezcla y evitar la separación de la pasta.

La correcta combinación de ambos es esencial para lograr las propiedades deseadas.

Impacto de un mal árido en el HAC

Utilizar un árido inadecuado puede poner en riesgo toda la estructura, incluso aunque los demás componentes sean de calidad.

Por ejemplo, una arena con exceso de arcilla causará pérdidas significativas en fluidez y resistencia.

O una grava angular o sucia puede generar segregación inmediata durante el vertido.

Estos errores no son meramente estéticos: pueden generar fisuras prematuras, baja compactación y pérdida de durabilidad.

El caso de un puente urbano mal compactado

En una obra de infraestructura urbana en el sur de España, un contratista decidió abaratar costes utilizando una grava reciclada no certificada para la fabricación de HAC.

Durante la colocación del hormigón en las vigas de un puente, todo parecía estar en orden, pero tras apenas seis meses de uso se comenzaron a detectar fallas estructurales.

Los estudios revelaron que esa grava contenía restos de impurezas, cerámicas y otros residuos que generaron zonas de alta porosidad en el interior de las piezas.

Además, el árido tenía baja adherencia con la pasta, lo que provocó fisuración por retracción plástica.

El resultado fue una intervención urgente de reparación y un sobrecoste superior a los 200.000 euros.

El incidente dejó una clara lección: elegir un árido de baja calidad en HAC puede comprometer todo el proyecto.

Por eso, la selección de los áridos no es un paso que pueda improvisarse ni delegarse sin supervisión experta.

Ventajas de utilizar áridos certificados

Contar con áridos certificados por normativas europeas o nacionales no solo garantiza calidad, sino también rendimiento en obra.

Entre los beneficios destacan:

  • Mayor homogeneidad en cada lote, lo que permite repetir recetas sin alteraciones.
  • Disminuye el riesgo de ajustes en obra, reduciendo desperdicio de materiales.
  • Aumenta la resistencia final del hormigón, gracias a la mejor adherencia con la pasta cementante.
  • Ahorrar tiempo y esfuerzo, eliminando la necesidad de correcciones por segregación o fluidez.

Esto se traduce en procesos más predecibles y mayor control de calidad.

Principales recomendaciones para elegir el árido perfecto

Si estás pensando en iniciar una obra con HAC, considera estas pautas clave antes de seleccionar los materiales áridos:

  1. Consulta siempre la procedencia del árido y su ficha técnica.
  2. Pide ensayos actualizados de granulometría, absorción y limpieza.
  3. Evita áridos reciclados o dudosos, salvo en proyectos previamente testeados con estos materiales.
  4. Prueba muestras antes de realizar grandes acopios o mezclas a gran escala.
  5. Trabaja siempre con proveedores confiables que entreguen materiales certificados.

Preguntas frecuentes sobre áridos para HAC

¿Puedo usar gravilla común para hacer una mezcla autocompactante?

No es lo más recomendable, ya que la gravilla común suele tener formato alargado o laminado, lo cual entorpece la fluidez del HAC.

¿Es importante que los áridos estén limpios?

Es fundamental. El polvo o la materia orgánica en los áridos afecta la cohesión de la mezcla e impide una buena compactación.

¿El árido afecta el color del hormigón?

En algunos casos, sí. Especialmente cuando se usa agregado calizo o silíceo con pigmentos naturales.

¿Qué pasa si uso árido reciclado en HAC?

Es posible considerarlo en casos puntuales, pero requiere de una dosificación muy cuidadosa y siempre debe preverse una pérdida de calidad frente a áridos naturales certificados.

¿Todos los HAC usan la misma proporción de áridos?

No. Depende del tipo de estructura, resistencia requerida y condiciones climáticas. Es importante realizar ajustes en base a ensayos reales antes de la puesta en obra.

En resumen, la elección de los áridos adecuados para mezclas autocompactantes no solo es un paso técnico, sino una decisión estratégica que impactará directamente en el éxito de tu obra.

Invertir en materiales certificados, hacer pruebas previas y asesorarse con expertos te permitirá asegurar estructuras duraderas, resistentes y estéticamente impecables desde el primer vertido.

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